Al Eje Cafetero, con niños

10:39 hrs.   //   by Emily Garrett Peña   //   Blog  //  No Comments

Acabamos de regresar de un viaje maravilloso de una semana con los niños que se encuentran en cuidado de tiempo completo (durante su receso escolar). Dios proveyó a través de muchas personas, algunas de las cuales ofrendaron dinero específicamente para la recreación de los niños. Pudimos tomar estas vacaciones soñadas en el Eje Cafetero de Colombia. Es hermoso, verde y calientito, y la gente es muy amable.

formando vidas vacaciones pereira

Después de un laaaargo viaje (los que fuimos en el automóvil nos demoramos 17 horas en llegar, mientras que los niños viajaron en autobús toda la noche), llegamos a la casa de una generosa familia cristiana que fueron nuestros anfitriones, desayunamos, nos organizamos un poco, hicimos el mercado, etcétera… y nos dirigimos al zoológico de Pereira.

zoo animals                formando vidas zoo pereira

Durante los siguientes días continuamos explorando los departamentos de Risaralda y Quindío: fuimos al jardín botánico y al mariposario de Calarcá, hicimos un tour por una finca cafetera en Armenia, visitamos el lindo pueblo colonial de Salento y caminamos por el Valle de Cocora. Cada experiencia fue diferente, nueva y disfrutada en toda su dimensión.

A la mitad de semana, hicimos las maletas y nos embarcamos hacia el Valle del Cauca, a una hermosa finca llamada Canaán, a donde nos invitaron a pasar la noche. La propiedad, antiguamente de un narcotraficante, tenía instalaciones bellísimas de estilo colonial. A los niños les encantaron todos los animales de granja y, por supuesto, la piscina. (Para estos niños de “tierra fría” un paseo sin piscina no es paseo). Los adultos disfrutamos del río y de la tranquilidad.

formando vidas canaan piscina

Al día siguiente tuvimos que regresar de “la Tierra Prometida” a Pereira, donde visitamos la base de JUCUM y empacamos para el viaje de regreso.

La semana no estuvo libre de complicaciones: tuvimos que lidiar con unas cuantas pataletas, nos robaron la llanta de repuesto, se nos pichó una llanta repetidas veces; hubo embotellamientos largos en la ida y la venida de Pereira, la aerolínea canceló el vuelo de regreso de los niños a Bogotá y tuvieron que buscar la forma de regresar en autobús. Pero todos disfrutamos mucho del paseo de una semana y sabemos que los niños lo recordarán toda su vida.

Decimos adiós

08:21 hrs.   //   by Emily Garrett Peña   //   Blog  //  No Comments

 

Nos preguntan a menudo: “¿Qué es más práctico, enviar dinero o enviar personas?”. Si bien la respuesta “lógica” puede parecer que es más eficaz en función del costo enviar dinero, sabemos que cuando las personas vienen a Colombia, la vida de muchos cambia para siempre: su vida, la vida de los niños y la vida del personal. Y muchas veces, los que vienen por una breve visita o como voluntarios a largo plazo, regresan a sus casas tan “apasionados” que animan e involucran a otros en su comunidad. Incluso, muchos de ellos se han convertido en patrocinadores permanentes de la obra que Dios hace a través de Formando Vidas, así que ¡su impacto es exponencialmente mayor de lo que habría sido una donación puntual!

Formando Vidas es una familia. En muchas familias, algunos de sus miembros viven lejos y no pueden visitar muy seguido. ¡El hecho de que sólo veamos a nuestra tía cada equis años, no significa que ella no forme parte de la familia! Del mismo modo, aquellos que han sido parte de la familia de Formando Vidas por algún tiempo aquí en Colombia, y luego fueron a otra ciudad o país, siguen siendo importantes para los que nos quedamos. . . ¡y a veces vienen de visita, recordándoles a los niños que son amados y no han sido olvidados!

Una de las cosas más difíciles en Formando Vidas—para los niños, así como para los adultos— es crear apegos con voluntarios maravillosos que luego se despiden, para seguir a Dios en otras aventuras. Pero como dice el refrán: “Más vale amar y perder, que nunca haber amado.”

A medida que nos despedimos esta semana de tres de nuestros grandiosos voluntarios, recordamos a docenas y cientos de personas maravillosas que han tenido un impacto en nosotros a lo largo de los años. Cada una tiene una historia; cada una compartió su viaje con nosotros, con los niños; cada una se ha ido a emprender grandes cosas en sus países de origen o más allá.

Sí, los extrañamos. Sí, es difícil ver a los niños tener que decir otra vez adiós. Pero es mejor que sepan que alguien les amó lo suficiente, que alguien se preocupó lo suficiente, para dejar un pedacito de su corazón aquí. . . que nunca haber conocido el amor en absoluto.

¡Los vamos a extrañar: Edwin, Meesha y Brittany; tal como extrañamos a tantos otros que vinieron y se fueron antes que ustedes! Gracias a TODOS los voluntarios a lo largo de los años: ¡su vida ha contribuido a conformar esta familia!
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Un corazón impenetrable

10:10 hrs.   //   by Emily Garrett Peña   //   Blog, Light and Life  //  No Comments

Es un chico pequeño, un chico increíblemente inteligente, un chico con una “chispa” de vida especial. Así que, cuando lo vemos con una cara petrificada con ira contenida, el personal de Educación Continuada se preocupa por lo que está pasando en su vida y en cómo ayudarlo.

Este año ha sido complicado para él y su familia. Mamá camina cada día sobre muletas, mostrando activamente su amor y dedicación, vendiendo productos de aseo de puerta en puerta. El padrastro ha estado entrando y saliendo del hospital con depresión y los hermanos tienen sus propias luchas. Al hermano mayor le diagnosticaron esquizofrenia, y el hermano del medio está experimentando la droga y la calle en vez del estudio. Él – el hermano menor – es muy amado, pero mamá se dio cuenta que el hogar no era el lugar de protección y provisión que debería ser, así que con mucho amor lo entregó este año para vivir en una fundación cristiana para varones.

Puede ir a su casa los fines de semana, y viene al Colegio Luz y Vida de martes a viernes para la Educación Continuada. Pero toda la situación es muy difícil para el pequeño hombre.

Oramos por él, hablamos con él, nos reímos con él. Le alimentamos, le ayudamos con las tareas, lo llevamos al médico. Hablamos con su mamá, visitamos la fundación, oramos un poco más. Lo abrazamos, le escuchamos; escribimos palabras de afirmación en papelitos para él, los cuales él rompe al salir por la puerta.

trejos futbol

No hay un corazón tan difícil de alcanzar que el que se ha encerrado por temor a ser lastimado. Como dice C.S. Lewis en su libro Los Cuatro Amores:

“Amar, aunque sea un poquito, es ser vulnerable. Ame algo y su corazón será retorcido y posiblemente roto. Si desea asegurarse de mantenerlo intacto no debe dárselo a nadie, ni siquiera a un animal. Envuélvalo cuidadosamente con pasatiempos y pequeños lujos; evite todos los enredos. Enciérrelo con seguro en el ataúd o el cajón de su egoísmo. Pero va a cambiar en ese ataúd seguro, oscuro, inmóvil, sin aire. No será roto; sino que llegará a ser irrompible, impenetrable, irredimible.
Amar es ser vulnerable”.

Con la ayuda del Espíritu, seguimos orando, seguimos amando, nos mantenemos vulnerables a las heridas que él y otros nos puedan ocasionar.

“Yo les daré un corazón íntegro, y pondré en ellos un espíritu renovado. Les arrancaré el corazón de piedra que ahora tienen, y pondré en ellos un corazón de carne” Ezequiel 11:9 (NVI)

La Bella

15:10 hrs.   //   by Emily Garrett Peña   //   Blog  //  No Comments

Escrito por: Brittany Fairbanks

La pequeña señorita M había estado esperando y contando durante más de un mes los días que le quedaban para su quinto cumpleaños, y ¡me alegra decir que se cumplieron todas sus expectativas y esperanzas! ¡A la querida niña incluso le encantó realmente el ponqué que le hice! Lo que comenzó con la idea de un ponqué de seis capas con los colores del arcoíris terminó siendo una avalancha de colores, glaseado y brillo comestible. Creo que la descripción más precisa que recibió fue un “volcán arcoíris”. Pero le encantó.

Los cumpleaños son una de mis cosas predilectas: los veo como un día dedicado a celebrar, apreciar y deleitarnos realmente de la vida de las personas que amamos. Y además, ¡¿cuándo más tenemos la oportunidad de comprar una piñata?!

Entré hace unas semanas a una tienda de ropa de segunda mano y encontré lo que de inmediato reconocí como el regalo perfecto de cumpleaños para nuestra coqueta señorita M: un abombado, brillante, amarillo y dorado vestido de la Princesa Bella, justo de su talla.

Esa noche, mientras yo repartía rebanadas del ponqué volcán-arcoiris, M destapó sus regalos y me deleité de ver sus reacciones con cada uno, sobre todo de la corona de princesa de parte de Bibi, las zapatillas negras brillantes con tacones de parte de Evie, y por supuesto, su vestido de la Princesa Bella. La llevé a su habitación y le ayudé a ponerse sus nuevos tesoros, cuando terminó de destaparlos, y luego la observé mientras desfilaba cuidadosamente por el pasillo con sus nuevas zapatillas y vestido, irradiando alegría, mientras se reincorporaba en su fiesta.

No quiero olvidar nunca esa noche. No quiero olvidar nunca cómo su hermano de ocho años se quedó sin aliento y dijo de manera suave y dulce: “¡Es tan hermosa!”, ni cómo nosotros amamos y admiramos a la pequeña princesa, pero sobre todo, no quiero olvidar cómo irradiaba de felicidad nuestra niñita. M estaba radiante, feliz y no era solamente porque se sentía hermosa, sino porque se sentía amada. Se sintió festejada, apreciada y que nos deleitábamos en ella. Se sintió especial, importante y valiosa. Y lo es.

princess belle

Tal vez empecé a llorar un poco… porque esta es una niñita que no fue deseada por su madre, es un niñita cuyos cinco años empezaron siendo rechazada, negada y abandonada. Pero la historia de M no terminó allí, aunque muy fácilmente pudo haber sido así. M tiene a un salvador, y Su nombre es Abba. Dios sacó a esta niñita de las tinieblas y la colocó en medio de personas que la aman y se deleitan en ella. No somos una familia típica, pero sí somos las personas que Dios ha reunido (¡de 4 países distintos!) para ser una familia. Y por eso, M puede bailar, rebosando de alegría, y saber que es profunda, irrevocable y verdaderamente amada.

Quien es la tercera persona?

15:20 hrs.   //   by Emily Garrett Peña   //   Blog  //  No Comments

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Aprendíamos un sábado en La Jungla acerca de nuestro Amigo, Colaborador, Salvador y Padre (tres en uno): Dios. Todos los niños intervinieron para decir que la primera persona era: “¡Dios Padre!”. Tras explicar sobre la segunda persona, todos gritaron: “¡Jesús!”.
 
En cuanto Edwin comenzó a explicar que había una tercera persona, una adorable niñita de la costa se volvió hacia mí y me dijo con gran convicción: “Profe, yo sé quién es la tercera persona”.  A duras penas hubo una pausa para que yo la pudiera felicitar, cuando ella continuó: “La Virgen del Carmen”.
 
Me recuperé rápidamente de mi sorpresa momentánea y le dije: “¡Escuchemos para ver de quién se trata!”. Y escuchamos mientras Edwin presentaba al “Espíritu Santo” como la tercera persona de la Trinidad.
 
El catolicismo aquí está más inclinado a honrar a la Virgen María y a otros santos que a Jesús mismo como nuestro Señor y Salvador.  Hay miles de “vírgenes” en quienes muchos son devotos,  y cuentan con imágenes y estatuas de ellas en sus hogares y vehículos. La mayoría de los católicos aquí ven a María como a alguien que responde a las oraciones y las peticiones y le ofrece seguridad a sus devotos, en lugar de una mujer escogida por Dios para realizar su obra, que reconoció su necesidad de un Salvador.
 
Esta preciosa niñita en La Jungla crece en este contexto, donde el Espíritu Santo—que mora en nosotros todo el tiempo, y que nos habla y guía—ha sido reemplazado por un ídolo. ¡Gracias a Dios por las oportunidades para compartir la verdad con ella, y por favor sigamos orando para que la obra de Dios se perfeccione en su vida!
 

“Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando
hasta el día de Cristo Jesús”. (Filipenses 1:6)

Vivamos como hijos e hijas

09:51 hrs.   //   by Emily Garrett Peña   //   Blog  //  No Comments

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Escribimos anteriormente acerca de cómo nuestros pollitos nos enseñaban sobre el espíritu de la adopción y cómo podemos nosotros reunirnos bajo las alas maternales de Dios y ser miembros de su familia, con plenos derechos como hijos. Derechos y privilegios que incluyen: el amor extravagante, la nueva identidad, el poder transformador, la protección y la compañía.

Nuestros tres pollitos adoptados se estaban amoldando bien y aprendiendo a ser gallinas y gallos de corral.

Pero un intruso ingresó al gallinero en busca de un majar exquisito. Todos los pollitos estaban acurrucados a salvo, bajo las plumas de la gallina dentro del nido artificial, cuando llegamos a la casa . . . salvo por los tres nuevos polluelos. Los encontramos muertos en el pasto, cuando sólo unas horas antes, estaban disfrutando de su nueva identidad y libertad. Alguna fiera salvaje halló su manera de ingresar al gallinero y mató sólo a esos tres pollitos nuevos.

Habíamos visto anteriormente a la gallina atacar a peligros que la acechaban (como nuestra gata), protegiendo valientemente a sus polluelos. ¿Cuál fue la diferencia esta vez? ¿Por qué no los protegió?

Finalmente llegó la respuesta: cuando el depredador entró al gallinero, seguramente la gallina cacareó, llamando a los pollitos hacia ella y se preparó para la batalla. Nueve de los doce pollitos escucharon el llamado y corrieron para encontrar refugio bajo sus alas, pero los tres que habían sido recién adoptados quedaron atrás indefensos.

No sabían que ella era su madre. No sabían que la mamá gallina los iba a proteger, que ella era su única opción de supervivencia en un mundo fuera de una incubadora o una jaula.

De modo que, eran hijos pero no sabían que tenían el derecho de pedir ayuda.

¿Estamos disfrutando plenamente los beneficios de ser hijos e hijas de Dios? ¿O pensamos que debemos quedarnos solos para enfrentar el peligro?

Muchos decimos tener un padre (Dios) pero aunque Él está ahí, no vivimos como sus hijos. No entender esto nos lleva a la muerte.

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Gozo, encontrado

10:35 hrs.   //   by Emily Garrett Peña   //   Blog  //  No Comments

Escrito por: Ingrid Letendre El primer campamento que hicimos, en octubre del año pasado, fue tan perfecto como se puede lograr en esta tierra: desde el clima al personal a las actividades… realmente todo fue perfecto.  Pero este año no fue perfecto y honestamente me encontré un poco desanimada. boys pool En el campamento de dos días para los varones pequeños, tuvimos que luchar para que participaran en las actividades y además estábamos cortos de personal. Estuve a punto de lágrimas cuando, por casualidad estaba parada al lado de un niño que se dijo a sí mismo en voz alta, “Estas son las mejores vacaciones que he tenido en toda mi vida.” A última hora me enteré de que tres de nuestros voluntarios para el campamento de las niñas pequeñas no pudieron venir, así que cuando llegaron las chicas yo tuve que correr para volver a organizar las cabañas y el personal para cada una. Encima de eso, llovió por casi los dos días completos y tuve que inventar nuevas actividades. Pero un día, mientras jugábamos en la lluvia, yo escuchaba la risa de esas niñas y fue justo lo que necesitaba. Esa noche en la cena, les amarramos las manos juntas y tenían que comer así. De nuevo, sus risas me llegaron en el momento en que más lo necesitaba, y trajeron tanto gozo a mi corazón.

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Para el campamento de las adolescentes, llovió tres de los cuatro días, yo estaba muy enferma y tuve algunos problemas con un voluntario. En medio de estas luchas, yo vi a una joven cuyo corazón se ha endurecido tanto llorando porque recibió una revelación del amor del Padre para ella. También pude ver crecimiento en las chicas con las cuales he estado trabajando por años: no se quejaban, no pidieron que las cambiara de cabaña, y una de ellas manejó un conflicto muy bien, hablando con su líder de cabaña en vez de explotar en medio de la situación. Todos esos momentos buenos llegaron en los tiempos en que yo me sentía más desanimada. Y cuando todos llegamos de nuevo a nuestras casas, yo reflexionaba en las vidas de estos niños y jóvenes. Pienso en una niña de ocho años, cuya mamá esconde cocaína en el zapato de su hijita cuando visitan a sus conocidos encarcelados. Recuerdo el niño de nueve años cuyo papá se acaba de ir y su hermano acaba de morir. Hay una niña de diez años que es responsable de cuidar a sus hermanitos y primitos, y hay muchas adolescentes que están tan acostumbradas a ser rechazadas, o están en relaciones abusivas, y que han construido muros gruesos alrededor de sus corazones. Pensando en todos estos niños, reflexiono en Camp Gozo este junio y veo todo el amor que recibieron, noto como formaron tantas relaciones sanas, recuerdo sus sonrisas y escucho sus risas. Miro hacia atrás y sé que aunque no fue perfecto, estoy aprendiendo cuáles cosas hacer diferente en el futuro. Mirando hacia atrás, sé que Dios quería que cada uno de estas vidas estuviera en el campamento, veo cómo cambiaron sus corazones, y estoy tan agradecida de que mi Padre celestial me ama tanto que Él me escogió para ser parte de este sueño que Él tiene para Sus hijos en Colombia.

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El Espíritu de Adopción

10:33 hrs.   //   by Emily Garrett Peña   //   Blog  //  No Comments

Tenemos una nueva adición en la finca la Heredad Restaurada: ¡pollitos!  Una pareja de voluntarios compró una gallina y sus nueve plumosos bebés, que han suscitado mucho interés entre los niños.  Cuando nos enteramos de que un almacén de alimentos para animales iba a vender pollitos, empezamos a investigar si una gallina podría cuidar a pollitos que no fueran suyos.  Los expertos dicen que sí se puede, pero los bebés extraños deben ser introducidos en el nido por la noche, para que la gallina no se dé cuenta que no son propios. Para hacer la prueba, compramos tres puñados más de plumón amarillo para colocar bajo la gallina por la noche.

Antes de ponerlos con la mamá gallina “sustituta”, uno de los niños comentó: “No tienen mamá.” Esto desencadenó una conversación acerca de la diferencia entre los pollos criollos criados al aire libre, como los que ya teníamos, versus los pollos de criadero, que nacen en una incubadora.

“De modo que tienen una mamá, pero no la conocen,” fue la conclusión.

Al recibir esta información y sin pensarlo dos veces, el niño respondió: “¡Pero ahora van a tener una mamá de corazón!”.

Flor y los niños

La gallina de hecho sí adoptó a los tres pollitos de la incubadora.  Y ahora están aprendiendo a ser pollos criollos, que buscan insectos en el pasto, se esconden bajo sus alas y se limpian las plumas con el pico cuando ella lo hace.

Jesús comentó que él anhelaba reunir a su pueblo como lo hace una gallina con sus polluelos, lo cual ella hace para calentarles, consolarles y protegerles.  Y aquellos de nosotros que queremos ser “adoptados” en la familia de Dios tenemos todos los privilegios de recibir ese cuidado amoroso.  Tal vez nos veamos un poco diferentes a los demás polluelos, pero juntos estamos aprendiendo a recorrer libres en la vida de abundancia.

Muchos de los niños que viven en los hogares de cuidado tiempo completo de Formando Vidas sin duda no son nuestros hijos biológicos. Tenemos diferentes tonos de piel, nacionalidades, rasgos, tallas y acentos.  Pero qué hermoso que una gallina y un niño nos pueden recordar que tener a una “familia de corazón” proviene directamente del corazón de Dios, quien nos ha dado el Espíritu de Adopción.  Y así como los polluelos claman a la gallina, nosotros podemos también clamar confiadamente, “¡Abba!  ¡Papito!” y correr bajo sus alas protectoras y consoladoras.

Agua de Vida

13:28 hrs.   //   by Emily Garrett Peña   //   Blog  //  No Comments

La frase “agua de vida” cobra nuevo significado cuando vives en nuestra finca.  En Colombia hemos estado experimentando mucha sequía y en el año pasado aún llegamos a vivir un tiempo sin agua en las casas de la finca.  Seguimos practicando la buena mayordomía y a la vez oramos por lluvia y los milagros de Dios.  Un día, después de un par de buenas lluvias, Stevan subió la montaña caminando para mirar los nacederos… pero seguían secos.  Él estaba muy frustrado, pero decidió alabar a Dios de todos modos.  Recordaba este pasaje de Habacuc 3:17-18, “Aunque todavía no florece la higuera, ni hay uvas en los viñedos, ni hay tampoco aceitunas en los olivos, ni los campos han rendido sus cosechas; aunque no hay ovejas en los rediles ni vacas en los corrales, yo me alegro por ti, Señor; ¡me regocijo en ti, Dios de mi salvación!”

Después de un ratito, se le ocurrió una idea, así que siguió subiendo un poco más, hacia otra parte de la propiedad, hacia donde sentía que Dios le había guiado.  Desde lejos podía escuchar el sonido de agua corriendo y empezó a caminar más rápido para ver un nacedero NUEVO, saliendo debajo de las raices de un árbol y coleccionandose en un pocito abajo!  Lleno de gozo, Stevan corrió a buscar una manguera que no estaba siendo utilizada y la metió en el hueco entre las raíces, de donde surgía el agua.  Ahora ese arroyo está entrando al sistema de tuberías que lo llevan hasta nuestros hogares de niños y personal en la finca!

“¡Yo estoy seguro, Señor, que he de ver tu bondad en esta tierra de los vivientes!  ¡Espera en el Señor!  ¡Infunde a tu corazón ánimo y aliento!  ¡Sí, espera en el Señor!” Salmo 27:13-14

La palabra de Dios prosperará

11:55 hrs.   //   by Emily Garrett Peña   //   Blog, The Other Way  //  No Comments

Rodeamos a María para orar por ella y su bebé, su último día con nosotros. Ella ha formado parte de nuestro programa de discipulado semanal, en un albergue gubernamental para madres adolescentes, durante los últimos seis meses. Ella ama a su hijo y quiere una mejor vida para él, como la mayoría de las chicas allí. María está contenta de poder salir del albergue, pero todos sabemos que necesita más ayuda para dejar su adicción a las drogas. Su bebé nació con algunos problemas de salud a causa de su consumo de sustancias, pero ahora él está muy bien.

Muchas de estas mamás adolescentes no cuentan con ninguna “red de apoyo” de la familia, la iglesia ni la comunidad, para ayudarles a completar el embarazo y luego criar a sus hijos para alcanzar una vida adulta sana. Muchos de los padres usan drogas, están implicados en hechos de delincuencia y pocos quieren intentar tener una familia funcional con las chicas; ni siquiera saben lo que eso significa. Dado que las chicas son menores de edad, el gobierno las acoge durante este período crítico.

Hemos estado sembrando en la vida de María, aquí en “Semillas de Esperanza”. Soltamos esas semillas del Evangelio en las manos de Dios, esta semana, mientras orábamos y nos despedíamos de ella con abrazos. Él es bueno y todopoderoso. Estamos seguros que Él seguirá regando las semillas en su vida y en su hijito, según Sus planes maravillosos para ellos.

“Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.”
Isaías 55:11

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